El diccionario de la lengua castellana de la Real Academia Española define el espíritu como un ser inmaterial y dotado de razón; un alma racional; un don sobrenatural y gracia particular que Dios suele dar a algunas criaturas; el principio generador, carácter íntimo, esencia o sustancia de algo; un vigor natural y virtud que alienta y fortifica el cuerpo para obrar. También podemos identificar seres espirituales como ángeles, demonios, fantasmas o el Espíritu Santo. Es bien sabido que algunas personas afirman poseer una facultad especial, conocida como mediumnidad, que les permite comunicarse con los espíritus que habitan en el plano espiritual. Estas personas ofician como mediadores (médiums) entre las almas desencarnadas y el mundo material. Estos mediums son capaces de establecer una supuesta comunicación con los espíritus, mediante el código de golpes en una mesa, a través de la voz o la escritura, mediante la transcomunicación instrumental (el uso de aparatos electrónicos como cámaras, radios, televisión, etcétera) o directamente con los espíritus que se presentan como apariciones o visiones.
En la actualidad, la ciencia considera que el espiritismo es una superstición. Asimismo muchas personas le asignan la categoría de juego debido a la existencia de prácticas adivinatorias como el juego de la copa o la tabla de la ouija. Quién no ha estado reunido alguna vez con amigos y se ha decidido jugar a la ouija obteniendo como resultado una sorprendente charla con un supuesto espíritu. Yo participé en una en la que el espíritu respondía preguntas que sólo uno de los asistentes conocía, en otra contactó con nosotros un espíritu maligno o satánico y uno de los participantes acabó tan asustado que tiró la copa por la ventana. También hay veces que los supuestos espíritus aparecen en nuestras fotos, o existen casas señaladas por la leyenda popular como habitadas por espíritus.
Hay millones de historias de espíritus y espiritismo, y sino os lo creéis, entonces preguntad a Iker Jiménez.